Objetivos del autor


  • La intención inicial al crear este blog no ha sido hacer una ‘web comercial’ que me aporte pacientes via internet. Sigo prefiriendo la difusión a través de los contactos cercanos a las personas a las que he podido ayudar durante estas tres décadas de ejercicio de mi profesión. Así que, el primer objetivo es simplemente explicar qué hago, por el puro placer de hacerlo. Como el que escribe un libro y lo publica esperando que quizás alguien pueda encontrar interesante alguna de sus aportaciones…

Y lo que hago, aparte de seguir vivo y tratar de ser feliz, es ejercer mi profesión de médico…

  • Como podéis ver en la Historia profesional, mi praxis médica está muy condicionada desde los primeros años por la formación en Sexología Clínica; y quizás en este punto sea oportuno recordar que es en la sexualidad y en sus disfunciones, más que en ninguna otra conducta humana, donde se expresa de manera clara e intensa la gran interacción que existe entre los aspectos biológicos, psicológicos y culturales del ser humano, es decir, el modelo biopsicosocial. Este modelo biopsicosocial, holístico, es el que yo he querido hacer extensivo a todos los segmentos de mi actividad profesional, especialmente enfocado a los trastornos psicosomáticos y al dolor crónico.

En 1974 la OMS en un congreso técnico propone el abordaje holístico y ecológico en la practica y enseñanza de la medicina.

  • El otro objetivo es ofrecer con mayor detalle las diferentes especialidades, o “herramientas”, que he necesitado para abordar esa unidad psico-física. En primer lugar, como médico, debo referirme al uso de los medicamentos. Tuve la suerte de tener como catedrático de Farmacología al Dr. Josep Laporte y a su hijo el Dr. Joan-Ramon Laporte, los dos nos transmitieron un criterio muy estricto en cuanto a medicar lo mínimo posible. Y en este sentido he preferido mantenerme siempre en la linea de tratamiento de la medicina científica, sin querer entrar en el esquema de los tratamientos de la medicina ‘integrativa’ que tanta aceptación tiene en buena parte de los pacientes que visito. En cambio, he preferido ahondar en técnicas no farmacológicas, como la psicoterapia cognitivo-conductual o el trabajo de reeducación de patrones de tensión a nivel corporal. Escogiendo estas técnicas, y no otras, porque una de sus características principales es devolver lo más rápidamente posible la capacidad de autogestión a la persona, su autonomía, evitando así cualquier dependencia patológica, ya sea hacia la misma técnica o hacia el propio terapeuta.

“… usando técnicas avaladas y bien utilizadas”

  1. La psicoterapia cognitivo-conductual, concretamente la REBT de mi apreciado maestro Albert Ellis (1913-2007) ha resultado en todos estos años ser el instrumento preciso para trabajar con los pacientes no psiquiátricos los trastornos emocionales más habituales en una consulta de medicina de asistencia primaria. Es una técnica tan simple, profunda, breve y eficaz que no dudo en pensar que cualquier profesional de la salud debería tenerla en su bagaje terapéutico.
  2.  Y si a la mente hay que hablarle con el lenguaje mental, que es el diálogo; con el cuerpo hay que dialogar también con él, pero obviamente con un lenguaje diferente: el contacto corporal. La reeducación postural en forma de la técnica del DFA®-Reconocimiento de patrones somáticos, me ha permitido una interacción amable y simple en su fundamento, pero tambien profunda y duradera con la que he conseguido grandes resultados. Ha sido sin duda alguna el complemento ideal de la psicoterapia cognitivo-conductual, de tal manera que tenía la sensación de no necesitar nada más. No obstante, hace unos años quise completar el trabajo de intervención corporal con un diploma interuniversitario (DIU) de osteopatía que ofrecía la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris, una formación de dos años exclusivamente para médicos que hoy en día me permite solucionar una enorme cantidad de pequeñas disfunciones biomecánicas que causan dolor. Cervicalgias, lumbalgias, cefaleas tensionales, etc., que conforman un gran porcentaje de consultas de medicina general, pueden llegar así a resolverse de manera bastante eficaz.
  3. Finalmente, el mindfulness o atención plena. Aunque ha sido la ultima incorporación como herramienta terapéutica, es el resultado final de una búsqueda individual desde mis diecisiete años. En el campo de la salud, y en la última década, el mindfulness es ya una variable obligada en todas las investigaciones científicas que estudian los trastornos emocionales, el estrés y el dolor crónico. Sin negar lo que pueda tener de moda, sin duda el entrenamiento mental que supone esta práctica puede liberar muchos condicionamientos que mantienen el sufrimiento físico y mental.